A veces hago esfuerzos por recordar como era yo y como era mi vida antes de llegar Carla, la mayoría de cosas me da pereza recordarlas y pienso puf! que horror! no sé como podía vivir con tanto stress, dedicando tantas horas a los demás y tan poco a mí misma. Me recuerdo enfadada, de mal humor, gritona y me doy pena y verguenza. El trabajo me tenía tan absorvida que incluso era mi tema de conversación recurrente cuando no estaba allí, mi tiempo libre no era ni siquiera libre, creo que vivía obsesionada con las injusticias laborales, los compañeros de trabajo incompetentes, la infravaloración, el infrasueldo, todo el día andaba a vueltas con todo eso, no me extraña que viviera amargada, pero no podía evitarlo aquello ocupaba el 99% de mis pensamientos.
Me quedé embarazada y trabajé en el mismo puesto durante 8 meses, pero lo curioso es que desde la 3 o 4 semana de embarazo, todo me importaba un comino, pero todo. Me resbalaban los compañeros, si tenía mucho o poco trabajo, los jefes me parecían insignificantes, mi cabeza hizo un "clic" y el 99% de mis pensamientos se centraron en gestar. De broma solía decir "no me des mucha información que tengo las neuronas gestando", y risa, mucha risa, todo me daba risa, si llamaba un cliente enfadado me reía y le decía "hombre no se ponga usted así, jajajajja, que ya lo arreglaremos, si no hoy, la semana que viene". Todavía me quedo alucinada del poder de las hormonas, que un puñado de reacciones químicas corporales fuesen capaz de borrar mi caracter (mal caracter por cierto) para tenerme todo el día desternillada de la risa, es algo que no deja de sorprenderme.
Actualmente quien ocupa el 99% de mis pensamientos es Carla y el hecho de que continue tomando el pecho me permite seguir liberando oxitocina y otras hormonas felices. Es agotador cuidar de un bebé 24/365 sobretodo cuando decide echarse a andar, pero me siento muy lejos de aquella antigua yo malhumorada, incluso después de ver mi casa decorada de papilla, mi pelo lleno de galleta y mi ropa con restos de plátano, la felicidad sigue invadiéndome. Aviso a navegantes: no intenten ponerme a prueba, nunca se sabe con exactitud cuánto dura el efecto de estas sustancias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario