martes, 10 de noviembre de 2009

El don de la palabra

¿Te he dicho alguna vez lo bonita que es tu voz? Debería haber anotado la fecha de tu primera palabra, aunque en realidad me cuesta mucho saber cuando empezaste a hablar, desde muy pequeñita tus balbuceos, gorjeos, ruiditos y grititos eran tan habituales que ya nos parecía que estabas hablando. Luego dijiste mamá, ni te imaginas como sonó, con esa vocecita tan dulce, música en mis oídos, ma-mmá, repetiste y supe que me llamabas a mí, no fue casualidad, no fue producto de tus incansables "pruebas de sonido", me hablabas a mí, me llamabas a mí, mmamma. Fue en abril, en la casita de Castellón no se me va a olvidar jamás.
No has dejado de llamarme desde entonces, a veces chillando, otras llorando a pleno pulmón, otras buscándome por las habitaciones sólo para saber dónde estoy, no dejes de hacerlo nunca cariño, llámame siempre, cada día, yo te contestaré todas las veces, todas.
Has aprendido más palabras, agua parecía ser tu preferida este verano y echo (esto) cuando aprendiste a señalar, hola te sale fenomenal y vas saludando a todo el que pasa por la calle con esa carita picarona y tu mano levantada, también cuando coges un telefono y te lo pones en la mejilla dices hola en ese tono tan gracioso que parece que haya alguien contestándote, la novedad ahora es no acompañada de ese gesto con el dedito y teee (tres) cuando papi y mami te cantamos a la de unaaa, a la de doooos y a la deee treeeeess. Algunas noches te pones a hablar en sueños y a gritar como si llamaras a alguien que se aleja, a veces incluso te despiertas a ti misma de tanto discurso, a mi me haces reir, cuando te quedas sentada en la cama en mitad de la oscuridad diciendo bien fuerte echoo eño mama ti tiii eño, te doy un beso y te acuesto de nuevo intentando no soltar una carcajada. Duerme tranquila, ya hablaremos mañana tesoro.

lunes, 9 de noviembre de 2009

La esponja

Me encanta pedirte que me des la mano y que enseguida estires tu brazo y me ofrezcas tu diminuta mano completamente abierta con los deditos bien estirados, la ofreces con tanto entusiasmo y con esa sonrisa arrebatadora que no puedo dejar de hacerlo, tú caminas orgullosa sacando pecho cuando vas sola por la calle, consciente de tus progresos y tus habilidades pero a tu lado la orgullosa soy yo. No sabes lo cálidas y suaves que son tus manitas, y la felicidad y la ternura que me embarga cuando me tocas la cara, cuando te abrazas a mis piernas, cuando rodeas mi pecho, cuando me tiendes tu mano para que te ayude a bajar un escalón, esa calidez me invade y me siento infinitamente feliz.
Con casi 13 meses te animaste a caminar y la sensación que tengo es que estás corriendo, por fin lanzas besitos con tu mano, y con mucha suerte me das alguno en la cara, por eso son tan especiales tus besos porque son escasos, eliges muy bien cuando y a quien se los das, ya tomas tus propias decisiones y adoro que me tengas reservado ese privilegio.
Cada día nos sorprendes con un nuevo avance, demuestras entender la mayoría de las cosas que te decimos, te pido que me traigas cosas o que las lleves a papa y me encanta ver como me has entendido, demuestras tener ideas propias e iniciativas como ir a buscar tus zapatos para que nos vayamos a la calle, has decidido que puedes comer por ti misma y prefieres tener la cuchara por el mango. No puedo dejar de observarte, tus reacciones, tus expresiones, tus palabrejas, estoy gratamente aturdida por tus encantos y soy consciente de que esto no ha hecho más que empezar. Te adoro mi amor.