¿Te he dicho alguna vez lo bonita que es tu voz? Debería haber anotado la fecha de tu primera palabra, aunque en realidad me cuesta mucho saber cuando empezaste a hablar, desde muy pequeñita tus balbuceos, gorjeos, ruiditos y grititos eran tan habituales que ya nos parecía que estabas hablando. Luego dijiste mamá, ni te imaginas como sonó, con esa vocecita tan dulce, música en mis oídos, ma-mmá, repetiste y supe que me llamabas a mí, no fue casualidad, no fue producto de tus incansables "pruebas de sonido", me hablabas a mí, me llamabas a mí, mmamma. Fue en abril, en la casita de Castellón no se me va a olvidar jamás.
No has dejado de llamarme desde entonces, a veces chillando, otras llorando a pleno pulmón, otras buscándome por las habitaciones sólo para saber dónde estoy, no dejes de hacerlo nunca cariño, llámame siempre, cada día, yo te contestaré todas las veces, todas.
Has aprendido más palabras, agua parecía ser tu preferida este verano y echo (esto) cuando aprendiste a señalar, hola te sale fenomenal y vas saludando a todo el que pasa por la calle con esa carita picarona y tu mano levantada, también cuando coges un telefono y te lo pones en la mejilla dices hola en ese tono tan gracioso que parece que haya alguien contestándote, la novedad ahora es no acompañada de ese gesto con el dedito y teee (tres) cuando papi y mami te cantamos a la de unaaa, a la de doooos y a la deee treeeeess. Algunas noches te pones a hablar en sueños y a gritar como si llamaras a alguien que se aleja, a veces incluso te despiertas a ti misma de tanto discurso, a mi me haces reir, cuando te quedas sentada en la cama en mitad de la oscuridad diciendo bien fuerte echoo eño mama ti tiii eño, te doy un beso y te acuesto de nuevo intentando no soltar una carcajada. Duerme tranquila, ya hablaremos mañana tesoro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario