sábado, 26 de diciembre de 2009

La pícara

Hace unas cuantas semanas, estuvimos en el parque y me volviste a sorprender, esta vez por tu picardía, jugaste un buen rato con Hector y con sus coches de juguete, en concreto te encantaron la grua y la hormigonera, fíjate que curiosa preferencia la tuya. La cuestión es que cuando llevabas un ratito divirtiéndote con sus juguetes te levantaste, te dirigiste al carrito y quisite guardar la grúa en la bolsa de los bajos donde solemos llevar tus juguetes. Me ha parecido sorprendente que seas capaz de acordarte donde se guardan tus cosas pero me resulta increíble que hayas decidido llevarte un juguete que no es tuyo, así por las buenas, es que ni siquiera lo has dudado, ni has buscado mi mirada de aprobación, sigilosamente sin decir ni pío te has aventurado a cometer tu primer acto delictivo.


Me has hecho recordar el día que apareció en esa misma bolsa una cestita de mimbre para el pan, no sabes cuanto me llegué a reir, despues de haber ido a comer a aquel restaurante en Sants descubrí ya en casa que te habías agenciado una cesta de servir el pan, en realidad ese fue tu primer acto delictivo y ya vamos por el segundo, estoy viendo que vamos a tener que hablar sobre la propiedad ajena, pero eso será más adelante.


De momento me conformo con que seas tan generosa y te guste compartir tus juguetes con los otros niños, no sé si esto va a cambiar y te vas a volver más posesiva pero hasta el momento está resultando un placer ir al parque contigo e intercambiar juguetes con los demás niños. En alguna ocasión te has empeñado en coger algo que tenía otro niño pero te has conformado rápidamente al ofrecerte otra cosa, me enorgullece ser tu mamá y que nos conozcan las otras mamas y abuelitas del parque, creo que les hemos causado buena impresión, y no es para menos.

La verdad es que tienes carácter y ocurrencias para llenar páginas y páginas de anécdotas, me gusta contar tus proezas pero sobretodo me encanta susurrártelas a tí al oído mientras estas quedándote dormida, tumbadas calentitas en la cama me gusta repasar todo lo que hemos hecho durante el día, y decirte, ¿sabes? hoy ha sido un día genial, lo he pasado muy bien jugando y riendo contigo, etc; cuando ya ni me escuchas porque estas profundamente dormida te doy las gracias, por regalarme un día fantástico, gracias por todos los días vividos y gracias por crecer y enseñarme tantas cosas día a día.

1 comentario:

  1. Soy feliz de ver cómo tú eres feliz con Carla, tantos reparos a la maternidad para llegado ese momento convertirte en una persona nueva. Capaz de descubrir un mundo nuevo cada día de la mano de ese bebé que tantos trabajos ha dado desde el primer día, pero que siempre acaba recompensándonos con un risa a lo "Bob esponja" o cuando recuesta su cabecita sobre nuestros hombros no dígamos ya cuando decide ofrecerte un besito sincero. Ella es nuestra luz y tú la mejor mamá del mundo.

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